Martes 24 de Marzo de 2018

JUSTIFICACIÓN

Proponemos un sistema de convivencia porque estamos convencidos que construir este proceso emancipa la dimensión humana de la comunidad educativa, específicamente de los estudiantes, en el sentido que les permite crecer en su ser, internalizar al otro, asumir valores y principios que le dan nuevos horizontes de vida a su identidad y pertenencia.  Porque un sistema de convivencia modifica radicalmente las relaciones cotidianas, enriquece el desempeño de roles, facilita el protagonismo de los actores haciendo que toda acción tenga sentido para quienes las realiza y para quienes se benefician de ella; se forma un clima de trabajo donde alcanzar las metas es el sueño de todos, la responsabilidad y sentido de pertenencia es la insignia que distingue la institución y los problemas no serán más una carga discriminatoria sino la oportunidad de crecer juntos superando barreras.
Al profundizar en el tipo de sociedad que a nuestros jóvenes y niños les ha tocado vivir, fácilmente percibimos aromas de desconcierto, confusión, soledad, irritabilidad y hasta sensaciones de rabia, de ira colectiva evidenciada en confrontaciones verbales, ultrajes diarios en la lucha por conservar su “ espacio personal “ en el que no hay cabida para el otro ( los adultos ) y resentimientos por la falta de oportunidades para la expresión de sentimientos.  Estas condiciones de vida no son mas que una proyección consecuente de lo externo, que nos permite comprender que los actos de nuestros estudiantes están mediados por sensaciones que los impulsan a actuar consciente e inconscientemente frente al otro, cómo lo aborda y lo internaliza en su estructura emocional.  Es entonces cuando la escuela tiene que aparecer como interventora, como un espacio para la construcción de su propia concepción de vida, para asumirla y vivirla, porque no hay la mínima posibilidad de convivencia, ni el menor brote de crecer y ser, si no se le ofrece a los estudiantes las herramientas para aprender a vivir, conocerse y comunicarse.  Nuestra tarea en este sentido es enseñar a los niños a Aprender a Vivir Bien, a desarrollar el Arte de Vivir, de Ser; comprenderlos a partir de la concepción dualista de la razón y el sentimiento y  su paralela interdependencia.

Para la Normal, formar para la convivencia es un desafío, como lo es también formar para la ciudadanía; se trata de desarrollar no sólo las habilidades y competencias para los saberes específicos, sino también las necesarias para el ejercicio de los derechos y deberes en ambientes de participación, concertación y aceptación.

Con toda seguridad es la escuela el escenario que garantiza el pleno desarrollo de capacidades para el ejercicio del bien común, la extensión de lazos de solidaridad, la apertura de espacios de participación;  es la escuela que desde un sistema de convivencia toma la decisión de formar niños y jóvenes “ seguros de si mismos, confiados en los otros, ciudadanos que prefieren el acuerdo y el pacto para resolver conflictos, capaces de vivir felices en el mundo de este siglo. “ 1

VELEZ WHITE, Maria Cecilia. Estandares Basicos de Competencias Ciudadanas. Revolución –educatuva. Serie Guís Nro. 6.Mnisterio de –educación Nacional. Bogota. Pról

Para  que  nuestro sistema de convivencia  responda a todas las premisas anteriores  y sea garante  no sólo de  formar para la convivencia sino también para la ciudadanía asumimos las siguientes tesis:
La convivencia es una  construcción cotidiana.
Reconocemos a los estudiantes  como sujetos de derecho y responsabilidad (Convención Internacional de los Derechos del Niño 1989)
La socialización de los estudiantes enmarcada en un nuevo concepto jurídico como persona y como ciudadano.
La convivencia paralela  al conflicto institucional, grupal y particular.
La  relación  entre los actores educativos es fundamentada en la comunicación, el mutuo respeto, el  dialogo y la participación.

Sistema Institucional de Conviencia